A David «el Perea»

Tenía la melena más chula 
que había en el instituto,
una barba casi nula,
y los pelos nada hirsutos,
don Angel le dio la bula,
en menos de dos minutos,

y la más fina ironía
que yo jamás vi en nadie,
y creo que también tenía
toda la discografía
que publicaba Iron Maiden,

y tenía una camiseta
que parecía un jersey
que tenía toda la jeta
de un Eddie con metralleta
que decía: ¡MAKE MY DAY!,

ahora anda medio calvo
con barba de una semana,
y programa por encargo
páginas web o algo
no sé si con o sin ganas,

se subió en un escenario
y cantó con Barricada,
y cuando llegó el sicario
el Drogas dijo: ¡dejarlo,
tranquilos, no pasa nada!,

aún lo veo por los pasillos
mientras mis dedos teclean,
cuando éramos chiquillos
y la vida te moldea,
si hay de nuevo "aparatillos"
... te llamo pa la tarea,

gracias por esos ratiillos
David López del Castillo,
... pa nosotros el Perea.









El niño y la niña

Dos niños van de la mano
por una calleja desierta,
en el fragor del verano
no queda ni un ser humano,
solo ventanas y puertas,

dos niños van paseando
por una calleja extraña,
yo creo que veraneando,
yo creo que disfrutando,
yo creo que fuera de España,

quizás él ha preguntado,
y tal vez ella le enseña,
puede que haya estudiado
para hacer lo que ha soñado
desde que era pequeña,

y puede que él se haya parado
porque algo le ha asombrado,
porque un niño siempre sueña.




A Andrea Palma, 21º (o el arte de un chiste malo)

Dicen que cuenta chistes 
que de gracia tienen nada,
pero ella no desiste
como el Comandante Lara,
y aunque esto que tú oíste
pueda parecerte triste
ella ríe a carcajadas,

que siempre supo, en serio,
desde que era una enana
que no es ningún misterio
que acaba en un Ministerio
por donde la Castellana,

que desde que era pequeña
tuvo novios en la cola
y ahora la vida le enseña
que el futuro se diseña
estando a ratitos sola,

dicen que Andrea tiene fe
y en eso también la envidiamos,
un grupo llamado "las tres"
con Claudia y Caro también
un grupillo de esos sanos,
que si algo no va bien
se reúne de antemano,

y después de este derroche,
tiene, y con esto termino,
un padre que, sin reproches,
me ayudó a arrancar mi coche
y me empujó en el camino.