A Alba y Mara Leal, la envidia de Faemino y Cansado

Alba es la más mayor,
debe frisar los doce
y aún tiene ese candor
pues dice que es la mejor
pero también la más torpe,
que no salgas del albor,
que el ser mayor no te roce,

Ella quiere ser maestra,
y dicen que toca el piano
con la izquierda y con la diestra,
de una forma tan perfecta
que a Mozart, ya siendo anciano,
de forma precisa y correcta
enseñó a poner las manos,

Pero no es si las teclas toca
lo que me eriza los pelos,
es cuando esta vida loca
te hace tirar de oca a oca
y te ponen en la boca
la sonrisa de tu abuelo.


Mara es más desconfiada,
y quiere primero verte,
y no le preocupa nada
sostenerte la mirada 
y decir que no te entiende,

Ella dice que es muy lenta,
y que se come las uñas,
y luego te dice contenta 
que ella siempre se enfurruña,
que busca una granja en venta,
... y si al final la encuentra,
con una vaca se sienta 
y le cuida las pezuñas.







A Maribel y Salvador, o como yo te amo…

Él se llama Salvador,
y ya anda jubilado,
a veces con un flotador
lo ves mirando a estribor
por si hay que volver a nado,
en un crucero y al sol,
de esos de: "todo pagado",
yendo felices los dos
que para eso han ahorrado,

Y ella es Maribel,
la capitana del barco,
que trabajó en Don Miguel
y tiene de Raphael
doscientas fotos con marco,

Sabe todas sus canciones,
es su fan más entregada,
y le sale a borbotones
más de lo que tú supones
sus letras como si nada,

Y ella se va una tarde
a Starlite a ver al Divo,
y le dice: !Adiós, cobarde,
que no te vienes conmigo!

Y él la despide tranquilo,
y la abraza con derroche,
y buscando sus vinilos
va a buscar el de Camilo
y llena un vino hasta el filo...

!Esta va a ser Mi Gran Noche!

A Isabel Gonzalo, o pasando del DNI.

Pelo blanco color tiza,
oriunda de Moraleja,
viaja en su nave nodriza
y nunca sabe si frisa
los ochenta o los noventa,

Con una cadera nueva
va siempre buscando el sol,
y si un día ves que llueva,
esta muchacha longeva
la verás con su andador,
y con su eterna enfermera
andando juntas las dos,

Echa en falta a su Juanito
y también a su Mercedes,
... que por un agujerito
cuando el cielo está clarito
la observan siempre que pueden,

y recuerdan sus ratitos
dejando que el tiempo ruede,
ellos están tranquilitos,
y todo está como debe,

y yo lleno hoy un zurito
por la del pelo de nieve.