A Paco Carrillo, IN MEMORIAM (o el Zipi de la calle Arjona)

Me recibió en su despacho
y me dijo ¡Bienvenido!
Me enseñó a atarme los machos
cuando yo era aquel muchacho
recién caído del nido.

Era un jefe peculiar
de presupuestos y cuentas,
que en las reuniones de ventas,
y en proporcion de uno a treinta
siempre se hacía respetar.

Yo no sé porqué razón
a veces iba de adusto
y de enanito Gruñón...
Si me piden mi opinión,
el de Sabio era más justo

La penúltima que lo vi
jugamos una tarjeta,
le pregunté como estaba
y me mandó a hacer puñetas,
con ese cariño de aquellos
que me llamaban Chaqueta:
¡Joder, juguemos al golf!
¿Estamos a Rolex o a setas?

Supongo que allí arrriba
no cuadran los presupuestos,
y han llamao !Nobleza obliga!
a quien arregle los tiestos,
y han dejado al Sr Rivas,
y no hace falta que lo escriba,
huérfano, solo y compuesto.

Y ver a Zape sin Zipi
es algo que yo detesto.

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