Me enseñó que hay quien sonríe aunque ya no tenga pelo, me enseñó que, sine die, la vida es de quién confíe y labure sin desvelo, En caso que te resfríes, zumo de lima y pomelo, y si pasas por las Cíes..., pues comes lacón con grelos; Pa´ que esta vida te fíe hay que estar en el tablero, Y ahora recuerdo al Tribuno diciéndome con detalle: De dentro no sabe ninguno lo que es pasar ayuno, y el frío que hace fuera en la calle.

