Qué envidia de versos (homenaje a Miguel Hernández)

Era un poeta pastor
que casi no fue a la escuela,
y en los años del horror
con tan solo treinta y dos
ya era dueño de una esquela.

Hizo la nana más triste
que jamás nadie escribió,
fue la respuesta que diste
a aquel hijo que no viste
pues alguien te encarceló.

Y en medio de tanto congojo,
tu poema más profundo,
escrito con rabia y enojo,
pues pan y cebolla a remojo
comía tu hijo moribundo,

y hastiado en un calabozo,
le escribiste, furibundo:
"Es tu risa en los ojos,
la luz del mundo",
son los versos que yo escojo,
no hay nada más cierto y rotundo.

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