De Salvi y Paco (ahora lo entiendo)

Cuentan que hace años,
un bebé en una esquina,
en el último peldaño,
sin pastor y sin rebaño
mordisqueaba una tetina.

Allí lo encontró la cigüeña
y se dispuso a ayudarlo,
le cortó todas las greñas,
y le buscó dueño y dueña
y un lugar donde alojarlo.

Y ahora sé que aquél cometa
fue una señal del zodiaco,
que mirando los planetas
vio claramente Paco,
y apoyada en su muleta
cuando iba a por tabaco,
vio a la cigüeña quieta
con una carta y un saco.

De Salvi cogió la sonrisa,
y un optimismo innato,
y de Paco aquella guisa
de enfocar siempre sin prisa
y bordarte los retratos.

Y aquella cigüeña altruista,
donde el cielo se hace capas,
dicen que un gran artista
le ha esculpido una placa,
que dice en tono bromista:
¡Con Curro sí estuve lista,
que por poco se me escapa,
y si ha terminao la entrevista:
un café y dos con zurrapa!





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