A SpiderÓrfilo, de nuevo (desde Juanar)

Cada mañana se pone
su traje de hombre araña,
se levanta y se repone,
(en la mochila mil dones,
en el rostro una legaña),

se enfrenta a un nuevo día
y se lo come por cachos,
no puede perder la alegría
así que se ajusta los machos,
disfrutando en compañía 
de su Zenia y de su Nacho,

y a pesar de la condena
y a pesar del oleaje,
a pesar de que le queman
dos gotas el maquillaje,
al final la vida es buena
y seguro que te entrega
más tiempo y más equipaje,
siempre rellena de arena
el reloj de más viajes
de quien cada día entrena
y al ver que el reloj suena
se pone de nuevo su traje.

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