A la nobleza de un perro

No hay nada en la vida más noble
que la mirada de un perro,
siempre te pagan el doble,
son una carta en un sobre
que aún en los tiempo más pobres
te hacen de testaferro,

nunca podrás igualarlos,
da igual cuantas veces lo intentes,
solo toca acariciarlos,
darle tu tiempo y cuidarlos
y que a tu lado se sienten,

y cuando te llegue tu hora,
que espero sea dentro de mucho,
tengas una mecedora,
un reloj que dé las horas
y a tu lado quede un chucho.


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