Oh, capitán, mi capitán

(cuando muera...)

Que vayan los que me quieran,
que pongan de fondo a Sabina,
que aquellos que fuesen o fueran
recarguen bien las neveras,
que llenen las cubiteras
y descorran las cortinas,
que recuerden como era
y si no, se lo imaginan,

que un amigo sirva el vino,
que todo el mundo eche un trago,
que haya flechas del Camino
para indicar los lavabos,

que la gente cuente chistes
y que todo el mundo baile,
y si alguno pillan triste
que no paren hasta echarle,

y mientras alguien me reza
o me oficia el sacristán,
que haya alguien con nobleza
que grite sobre una mesa
¡oh, capitán, mi capitán!


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