Qué me llevo a una isla

La sonrisa de un enano,
mil barriles de cerveza,
un Quijote siempre a mano,
un poquito de pereza,
también llevaría un piano
para vivir con nobleza,
y, aunque lo intente en vano,
mi puzzle de cuatro piezas,

las canciones de Sabina,
los poemas de Neruda,
el perchero de la esquina
donde a veces cuelgo dudas,
una rosa sin espinas,
por ver si allí me dura,
y quizás una bocina,
no sea que alguien acuda,

las fotos de mis amigos,
y una flecha amarilla,
para mostrarme el camino
por si un día el sol no brilla,

no creo que volviera nunca,
... tiraría la maleta, y
por si la estancia se trunca,
todas las letras juntas
que escribieron los poetas,

y justo donde la entrada,
siempre pondría un felpudo,
que diga: ¡no traigas nada,
la estancia la tienes pagada!,
... deja caballo y escudo,

y toma una birra helada
que hace un día cojonudo.













Un comentario sobre “Qué me llevo a una isla

Replica a Junior Vidotto Cancelar la respuesta