
Junto a calle Mesoncillo
y pegado a calle Aduar,
queda aún un rinconcillo,
de cuando yo era chiquillo
y no lo he visto cambiar,
una calleja estrecha
de paredes desconchadas,
cien macetas en perchas
a tu izquierda y tu derecha
y que siempre están regadas,
una calle no muy larga
que va de Aduar al Mercado,
paralela a la del Vargas,
donde la emoción te embarga
si por allí has paseado,
está pegada a un solar
donde aún no han construido,
si quisieras pasear
y volver la vista atrás,
ya deberías haber ido.

