No me gusta el poema en prosa, yo siempre fui más de rima, y los versos que reposan sobre una percha gibosa como ya escribió Sabina,
pero un día leí a un poeta que escribía que alucinas, una vida en versión beta, un porro y una lanceta pa mirarse la insulina, una melena inquieta y un cáncer que le fulmina,
un Bukowski de Gijón que te entra por las venas, y saliendo de un furgón una noble vocación y tres años de condena, pa enseñar a la afición cómo se escribe un poema,
a ratos escribe duro, pero es el puto amo, nadie, te lo aseguro, hace un poema más puro que su poema "Las manos",
y nadie saca de un muro a aquellos que un día oscuro de las Torres se tiraron.
Tiene unas gafas de pasta y te mira como puede, es un tipo de una casta de personas que contrastan con aquellos que no quieren,
se sienta tras una mampara, se pone un chaleco verde, y si un día lo saludaras o un cuponcito compraras es cuestión que tengas suerte, mas si acaso no tocara, él ya se alegró de verte,
y cuando deja el sillón vuelve tranquilo a su casa, hoy le aplaude la afición, hoy repartió un millón, y esta vida tiene guasa,
el azar es juguetón, el futuro es vacilón y la vida una comparsa.