Apareció por mi vida porque buscando dinero nos citamos en la esquina pa que viera mi trastero, y entonces me dijo enseguida ¡me gusta, quillo, lo quiero!,
es un señor gaditano pero de tierras sin playas, tiene un trato campechano y cuando te da la mano sabes que va a dar la talla,
su mujer desde pequeños, tres hijos ya por su cuenta, y está cumpliendo su sueño de ser al final el dueño de todo lo que está en venta,
un ático a la montaña y tres gatos de escayola, y aún le queda una hazaña: quitarle las telarañas al vino que nunca toma.
En un agosto sin sombra (mediados de los sesenta) una cigüeña cachonda dijo: ¡ yo pago esta ronda, pero apúntala en tu cuenta !,
este niño que aquí os dejo hará en Marbella algo grande, un lugar para el festejo donde el joven siga al viejo y esté permitido el cante,
donde te puedas comprar algo por el mercado, y lo puedas cocinar sin tener que trabajar justo en el puesto de al lado,
me piro, pero le auguro, una existencia risueña, no va a tener nunca un duro ni pensará en el futuro, porque un niño siempre sueña, pero va a tener seguro carne mechá al desayuno y dos mil vasos de tubo de "Exquisita y Malagueña", esto es cierto, te lo juro, pregúntaselo a la cigüeña,
y él ha dicho ya en su muro que en su cumple va a dar leña que cogerá una canguro y está convidá toa la peña.