Tiene un ojo algo distinto,pasea su metro noventa, una risa sin precinto,y Luis se ríe por instintoporque quien no ríe revienta,y hay muchos que van de listosy al final solo aparentan,él disfruta dando bolospor sus… Más
Poesía empresarial
Santa Sabina, canción de Antonio Palma

La Mandrágora cerró,
ya no está Pancho Varona,
... Sabina se retiró,
mucho peor para el sol,
la poesía no está de moda,
ha llegado el Reggaeton
pa joder a todas horas,
y en un bareto del Puerto
(donde hay muescas de metralla)
hay un sabinero honesto
con dos cojones bien puestos
y un Grimaldi medio tuerto
que han dao con creces la talla,
y en una barra perdida
de algún rincón de Marbella,
han curado las heridas
a quien las letras de Sabina
dejaron siempre sus huellas,
¿y dónde coño es la cantina
donde hay CarayCruz en botella?
Uno y Otro

Uno prepara platos
escondido en la cocina,
Otro de pie tol rato
ha reventao los zapatos
de tanto andar por rutina,
Uno pincha las comandas
mientras grita cuando salen,
Otro, como Kung Fu Panda,
va sirviendo las viandas
que piden los comensales,
Uno conoció a Otro
cuando ambos eran rockers,
y el mundo era una moto,
un corazón medio roto
y un pantalón que provoque,
y después de tanto tiempo,
Uno y Otro no se alejan,
aunque a voces role el viento,
aunque lleguen mil lamentos,
aunque las canas sean viejas,
y por eso a mí estos cuentos
son los que más me dejan.
Poema a la Cafetería Madrid (y a mi abuelo)

En frente de la Alameda
había un viejo café,
donde estaba una escalera,
cuando el mundo era de veras
y no lo que ahora es,
mi abuelo pedía un cortado
a aquel camarero elegante,
y yo sentado a su lado
me pedía un batido helado
sintiendo que era importante,
algunos coches pasaban,
pero no era lo de ahora,
y la gente saludaba,
preguntaba cómo estabas,
y los señores paraban
y cedían a las señoras
las puertas pa que pasaran,
y el toldo ponía Coca Cola,
no había influencers majaras
publicando a todas horas,
y cuando la cuenta pedía
mi abuelo (que ya es difunto),
su gorrilla se ponía,
saludaba a todo el mundo
y el camarero decía:
¡Adios, don Antonio, buen día,
sabe más su señoría
que Ramón y Cajal juntos!

