Poesía empresarial

A José María Villalba, el Quijote a medias

Se oculta tras unas gafas
por parecer alguien serio,
pero es un cachondo con guasa
que cuando mejor se lo pasa
es si hay cerveza por medio,

siempre está por todas partes
y no lo verás nunca quieto,
hay gente que nace con arte,
para qué voy a engañarte,
es la regla de Pareto,

por mucho gentío que haya,
él siempre anda en platea
y tiene una cota de malla
para evitar la metralla,
aunque de lejos no vea,
y tiene a María que no falla,
esa que es su Dulcinea,

y tiene pendiente el Quijote
aunque parezca mentira,
y en la vespa, dando botes,
don Alonso que le mira:
¡léeme ya, carajote,
qué tu eres de Algeciras!



A Emilio García Alario, IN MEMORIAM

Me he enterado esta mañana
de que Emilio se ha marchado,
y la verdad, no tocaba,
por mucho que tú fumaras
y aunque no te hayas cuidado,

recuerdo esa voz tan tuya
y que siempre hablabas alto,
y ahora esta vida capulla
te lleva pa arriba de bulla
en medio del puto asalto,

recuerdo que disfrutabas
cuando comías maíz,
y cuando te destrozabas
las uñas que ya faltaban
y arrancabas de raíz,

pero recuerdo también
que eras cachondo con creces,
espero que donde estés
te traten a tutiplén
como tú te lo mereces,

si bajas, avísame,
porque verte se agradece.

A David de Santos, el «Guti» de LAE

Sale al centro del campo,
da dos pases al balón,
sigue un rato paseando,
y mientras él va fumando
ya está tu móvil sonando:
¡mándame la previsión!,
y en eso, el perro meando,
¡vamos p´arriba, Botón!,

se pone frente al espejo
y se cepilla las greñas,
ni tan joven ni tan viejo,
relumbran los azulejos
con su laca malagueña,

atiende a toda la gente,
nunca tira la toalla,
y vive el año impaciente
por tener el mar enfrente
y bajarse pa la playa,

sus dos colegas del cole,
su abono que no traspasa,
en su casa, sus dos soles,
y si en el campo no hay goles,
su tasca bajo su casa,

y a la luz de dos faroles
un perro con dos bemoles
que el corazón le traspasa.