Hay veces…

Hay veces que vivo sin prisa,
y entonces me creo que vivo,
hay veces que pintan con tiza
lo que hay entre balizas
y algún detective paliza
va y me cita de testigo...,
hay veces que la camisa
me la parto con amigos,
hay veces que en la cornisa
miro el mundo e investigo
por si la vida y la brisa
traen algo nuevo consigo,

y hay veces que sin premisa,
alguien junta dos sonrisas
y petan el puto objetivo.

(foto de Alex Guillén)

A Adán Palomo, comenzando

Está registrado en su Tomo,
como un personaje importante,
llegó pegando en el pomo,
le hicieron entrar adelante,
trae en su mirar el asomo
de un extremeño expectante,
la ternura de los gnomos
cuando miras su semblante,
la constancia y el aplomo
de quien vivía en Alicante

y cuentan que Carlos Palomo
va babeando a cada instante.

Eva y Adán en Marbella

Y es que a veces llega Eva
y recoge a tiempo a Adán,
que se escapó de la escuela
y se puso a vender ruedas
sin importar qué dirán,

y con dos hojas de parra
tapando lo que es preciso,
las dos hormigas bizarras,
esquivando a las cigarras
se metieron en un piso,

hoy ella sigue en la esquina
donde lleva media vida,
donde la iglesia termina
y tiene macetas encima,
ahí la encuentras enseguida,

él dejó lo de las gomas
y sale temprano de casa,
por el Facebook siempre asoma,
se toma la vida a broma
como hacen las comparsas,

y dicen que esta Marbella
siempre ha sido el Paraíso,
y no porque nunca llueva,
mas por la forma y entrega
con que esta pareja se quiso.