Hay veces que vivo sin prisa, y entonces me creo que vivo, hay veces que pintan con tiza lo que hay entre balizas y algún detective paliza va y me cita de testigo..., hay veces que la camisa me la parto con amigos, hay veces que en la cornisa miro el mundo e investigo por si la vida y la brisa traen algo nuevo consigo,
y hay veces que sin premisa, alguien junta dos sonrisas y petan el puto objetivo.
Está registrado en su Tomo, como un personaje importante, llegó pegando en el pomo, le hicieron entrar adelante, trae en su mirar el asomo de un extremeño expectante, la ternura de los gnomos cuando miras su semblante, la constancia y el aplomo de quien vivía en Alicante
y cuentan que Carlos Palomo va babeando a cada instante.