Él la lleva siete años,
con lo que eso conlleva,
y no os miento ni os engaño
que cada día se renuevan
y siempre encuentran apaño,
haga frío, escampe o llueva.
Ella quiere jubilarse
al mismo tiempo que él,
y junto a él embarcarse,
sabiendo que no va a ahogarse
... si él va de timonel.
Él dice que aún la quiere
como hizo el primer día,
y es que alguna mujeres
siempre hicieron los deberes
sabiendo bien lo que hacían.
Ella lo espera de lado,
acostada en su esquinita,
pa´dormir acurrucados
y descansar abrazados
cogidos en cucharita.
Él dice: ¡Quiero a la Noe
de cabeza y corazón!
porque ella es como el aloe,
permíteme que hoy la loe,
ya que tengo la ocasión.
Hoy creo cumplen treinta y dos,
si la mente no me falla,
las hijas de un luchador,
mitad taxista emprendedor,
y mitad noble canalla.
Su padre las sostenía
cada una desde un brazo,
mientras Rocío las seguía,
andando como podía,
cuando solo era un retazo.
De eso ya hace dieciséis,
pues Ana y María son mellizas,
y por si no lo sabéis
y el coco no os estrujéis,
el poeta lo matiza.
Hoy creo cumplen treinta y dos,
y los padres tan contentos,
y dentro del corazón:
cinco dentro de un salón,
... faltaba una habitación,
poder dormir de un tirón;
pero sobraron momentos.
Así que soplad las velas,
disfrutad la vida presto,
esos años que se vuelan,
y esos padres de novela,
que eso no tiene repuesto.
En tierras del Guadalhorce
y al ritmillo de verdiales
vivió un niño hasta los doce
entre primos y nogales,
[Luego mudó a la costa,
y empezando en los talleres,
ingresó al fin en el Cuerpo,
y en una carrera angosta,
haciendo bien los deberes,
hace años que es Sargento,]
Hay gente con vida loca
que no pone nunca su ficha,
y tirando de oca a oca
deambula hasta que la espicha,
No es el caso de mi Gámez,
que nació para bombero
y antes de que lo llamen
ya ha soltado el velamen,
ya ha emitido el dictamen
y ya ha apagado el fuego.
Y encima es feliz con su gente,
creo que ha hecho los deberes,
yo te doy un sobresaliente
y la copa que un valiente
ganó un día con dos bueyes.