Me enseñó que hay quien sonríe aunque ya no tenga pelo, me enseñó que, sine die, la vida es de quién confíe y labure sin desvelo, En caso que te resfríes, zumo de lima y pomelo, y si pasas por las Cíes..., pues comes lacón con grelos; Pa´ que esta vida te fíe hay que estar en el tablero, Y ahora recuerdo al Tribuno diciéndome con detalle: De dentro no sabe ninguno lo que es pasar ayuno, y el frío que hace fuera en la calle.
Poemas y Retratos
A Álvaro Molina Martínez (or the best is yet to come)

Un padre que es un miura, y cuando tiene setenta aún quiere tener veinte... Funámbulo en las alturas, cosido con mil suturas, esquivo a su sepultura; pero en las épocas duras pá mí fue un gusto tenerle, Una madre preocupada en la zona de Recursos, con una noble mirada, que se reía a carcajadas en esos tiempos convulsos, Un pelo firme y frondoso que hoy está lleno de canas, una mujer en su hombro con un rictus cariñoso, tres hijos y dos hermanas, Un curriculum del carajo que ya parece El Quijote, que abulta más que un legajo y del que está hasta el cipote. Y a ver si un buen día, ¡carajo! encuentra ya un buen trabajo, ... la verdad, sería un pasote.
A Rut Leal Almuedo, 52º

En tierras de Montellano, y en un nido de polluelos, a finales de un verano... (única hermana de hermanos), nació otra Leal Almuedo. Antes que su sonrisa llega siempre su mirada, y aún mucho más deprisa, de una mecánica guisa su sonora carcajada. En una oficina de Puya se encarga del Laboral, de dar a la gente ayuda entre agonías y bullas, entre el SEPE que aturrulla y la Seguridad Social. Tras unos primeros marrones y el corazón medio roto, Rut se unió al de Campeones ( los dibujos de balones ) ...con Benji no, con el otro. Y ahora ya está con un hombre por fin conduciendo sin baches. Lo que está harta es de torpes que no saben que su nombre siempre se ha escrito sin hache.

