A por otro año

Un año más que se acaba
y otro que pronto empieza,
un cargador ya sin balas,
ya solo me queda un ala,
un chaleco, una bengala,
y dos latas de cerveza,

suficiente pa decirte
que estar vivo es un pasote,
y como no quiero aburrirte,
cuatro versos pa decirte,
que todos somos quijotes,

que vamos por esta vida,
rasgando almas ajenas,
jugando nuestra partida
desde la misma Salida,
y si salta la cadena,
paramos la bici enseguida,
y soy el primero que frena,

y al terminar el tablero,
al final todos ganamos,
y si he de serte sincero,
no es en verdad un mal juego,
y suerte si terminamos...

y dos cervezas que te llevo,
si al final nos encontramos.


A Puerto Banús

Cuentan que hay otra Marbella
de famosos y de yates,
donde el lujo deja huella,
donde el tiempo se repella,
y es del turismo acicate,

donde el mundo se hace fotos
para que nunca se borren,
donde en los tiempos remotos
iba Alfredo Landa en moto
y se bajaba en la Torre,

Banús no es muy humilde;
pero sí es un buen reclamo,
así que me puse a escribirle,
pues yo tengo que aplaudirle
que es el motor del verano,

y un sitio al que puede irse
por la mañana temprano.




A los Corrales Bajos

Junto a calle Mesoncillo
y pegado a calle Aduar,
queda aún un rinconcillo,
de cuando yo era chiquillo
y no lo he visto cambiar,

una calleja estrecha
de paredes desconchadas,
cien macetas en perchas
a tu izquierda y tu derecha
y que siempre están regadas,

una calle no muy larga
que va de Aduar al Mercado,
paralela a la del Vargas,
donde la emoción te embarga
si por allí has paseado,

está pegada a un solar
donde aún no han construido,
si quisieras pasear
y volver la vista atrás,
ya deberías haber ido.