
Hoy ya le caen veintidós,
siempre porta una maleta,
si puede, te dice adiós,
no la verás nunca quieta,
siempre pensando en vos
y nunca tuvo careta,
... y lleva en el corazón
lo que va en su camiseta.

Hoy ya le caen veintidós,
siempre porta una maleta,
si puede, te dice adiós,
no la verás nunca quieta,
siempre pensando en vos
y nunca tuvo careta,
... y lleva en el corazón
lo que va en su camiseta.

Tiene dos ojos despiertos
y la ironía en la mirada,
y un cartelito de Abierto
en un garito cubierto
donde entras medio muerto
y sales como si nada,
siempre gorra en la cabeza,
y la mollera tapada,
que le da cierta nobleza
y me trae la serie esa
que Baretta se llamaba,
siempre va hilvanando chistes
desfilando entre pacientes,
y el tío persiste y persiste
hasta que al fin te reíste
aunque siempre te lo cuente,
y a mí me gusta la gente
que te hace sonreír,
ya está jodido el ambiente,
por eso este tipo decente
desde antes de los veinte
yo en mi agenda lo metí.

El teclista de Briatore
cumple sesenta tacos,
no hay quien lo corrobore,
todo son humo y rumores
de alguien que fue por tabaco,
sabemos con precisión
que posiblemente pague
más de una transfusión
como los Rolling Stones,
... y al final todo se sabe,
y mientras no se investigue
y esto no se esclarezca,
el colega sigue y sigue,
con Fabí, Shavea y er Migue,
y puede que nunca crezca,
porque La Leshe consigue
que el hueso no se entumezca.