Me recibió en su despacho y me dijo ¡Bienvenido! Me enseñó a atarme los machos cuando yo era aquel muchacho recién caído del nido. Era un jefe peculiar de presupuestos y cuentas, que en las reuniones de ventas, y en proporcion de uno a treinta siempre se hacía respetar. Yo no sé porqué razón a veces iba de adusto y de enanito Gruñón... Si me piden mi opinión, el de Sabio era más justo La penúltima que lo vi jugamos una tarjeta, le pregunté como estaba y me mandó a hacer puñetas, con ese cariño de aquellos que me llamaban Chaqueta: ¡Joder, juguemos al golf! ¿Estamos a Rolex o a setas? Supongo que allí arrriba no cuadran los presupuestos, y han llamao !Nobleza obliga! a quien arregle los tiestos, y han dejado al Sr Rivas, y no hace falta que lo escriba, huérfano, solo y compuesto. Y ver a Zape sin Zipi es algo que yo detesto.



Gran compañero y amigo Paco Carrillo te echaremos de menos Un Abrazo fuerte
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