Poema a la Cafetería Madrid (y a mi abuelo)

En frente de la Alameda 
había un viejo café,
donde estaba una escalera,
cuando el mundo era de veras
y no lo que ahora es,

mi abuelo pedía un cortado
a aquel camarero elegante,
y yo sentado a su lado
me pedía un batido helado
sintiendo que era importante,

algunos coches pasaban,
pero no era lo de ahora,
y la gente saludaba,
preguntaba cómo estabas,
y los señores paraban
y cedían a las señoras
las puertas pa que pasaran,
y el toldo ponía Coca Cola,
no había influencers majaras
publicando a todas horas,

y cuando la cuenta pedía
mi abuelo (que ya es difunto),
su gorrilla se ponía,
saludaba a todo el mundo
y el camarero decía:
¡Adios, don Antonio, buen día,
sabe más su señoría
que Ramón y Cajal juntos!




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