La vasca más andaluza y la andaluza más vasca, no le gusta la gentuza ni lo que huele a chapuza, pero le gustan las tascas,
los gimnasios reducidos, las amigas que conversan, los taburetes corridos donde se juntan amigos alrededor de una mesa, los poemas mal leídos y los bares con cerveza,
ayudar a quien padece cuando no valen recetas, cuando la vida adormece y lo que la pena merece cabe ya en cualquier maleta,
cuando en el último andén pone Final de Trayecto, y ya solo quieres a quien se quede contigo en el tren y te dé un poco de afecto.