Lo superfluo

Yo abría siempre las botellas
perfilando bien el cuello,
de una manera bien bella
tratándola cual doncella
que atusara su cabello,

perfilando con denuedo
los pespuntes del relieve,
siguiendo fiel a mi credo
ponía con cuidado los dedos,
... no me quedaran nueve,

y entonces llegó un amigo
y lo quitó de una vez,
ya no me miro el ombligo,
ahora su ejemplo sigo
y al plástico, que le den,

lo que importa es el vino,
ya sea garnacha o mazuelo,
el cuello importa un comino,
es el genio de Aladino
lo que te eriza los pelos,
ese cabrón sibilino
que en este mundo cochino
es un regalo del cielo,

lo demás es anodino
cual papel de caramelo.





A Churri Palma

Tenía una tienda de ruedas
donde Arias de Velasco,
y fuera a la hora que fueras
siempre había en la otra acera
tres coches formando atasco,

cara de buena gente
una figurita oronda,
y después de tanto cliente
ahora es terrateniente
en un terrenito en Monda,

cuando todos estudiaban
para médico o ingeniero,
a Churri ya lo esperaban
con las gomas cuarteadas
por su consejo sincero,
y ya ha colgado en la entrada:
¡No curro porque no quiero!

y este es un tipo valiente,
una hormiguita constante,
que a resguardo del relente,
siempre miró de frente
y eso siempre es importante,

a este le llaman de Usted,
porque es un tío con duende,
y el día que ya no esté
el Facebook pondrá un cartel
donde se diga: ¡Se vende!,













Después

Después de la mesa puesta
con comidas y bebidas,
después de una linda siesta
con la baba suspendida,
después de buscar respuestas
a esta vida tan jodida,
me fui a una casa de apuestas
por fichas pa´ la partida,
y va el tipo y me contesta
que la apuesta está prohibida,
que la fortuna es incierta
desde la misma Salida,

así que me quedo con esta
que encontré por ahí perdida:
después de todas las fiestas,
¡que tengas próspera vida!.