A Pepa de TPI, la más currante

La primera vez que hablamos
ya estaba buscándome piso,
me trato como un hermano, 
me dio su ayuda y me quiso.

Y allí por José Laguillo
se le caían las tarjetas,
y escuchando el pinganillo
me decía: ¡Ahí, Chaqueta!
¡Tenemos que ir rapidillo,
la sobrina de Carrillo
ya me espera en Las Piletas!

Nunca vi a nadie currando
con más tesón ni denuedo,
yo, si he de serte franco,
con ese ritmo no puedo.

Y las prendas no me duelen
ni tengo porqué echar flores.
Yo en Arjona, siete y nueve
pasé mis años mejores.

Hoy tiene un Cajón del Tesoro
de chocolates del loro
en un rincón del altillo.
Que sobrepasa el aforo
y ella guarda con decoro
con recuerdos a porrillo.

Y aún no lo sabe el Frodo
(mi Pepa tiene el anillo).

A los que sufren el Alzheimer

Si algún día vieras que yo
te miro y no te recuerdo,
será cariño el Alzheimer
que me llegó al lado izquierdo.

Sería muy de desear 
que a ninguno nos llegara.
Vaya marrón de verdad,
vaya puñal sin piedad
para quien bien se quedara.

Prefiero caigamos los dos,
no quisiera yo joderte.
Y de nuevo yo de vos
sentir un flechazo tan fuerte
como en aquella ocasión
sin apenas conocerte
en que me dije :¡Gachón,
eres un tipo con suerte!

Espero yo que este mal
encuentre pronto una cura,
un remedio, un superman,
un escudo, una vacuna.

Pero si dentro de mucho
llegase él sin demora,
que sepas que yo te quiero;
recuérdalo a todas horas.

Y haz caso a este consejo
que yo te doy hoy Señora:
¡Perdona a aquel triste viejo
y recuérdame como ahora!

Enigma

No hagas caso a este poeta
y no creas lo que yo opine,
puede que junte las letras 
simplemente pa ́que rimen...

O puede que sea cierto
lo que dicen estas rimas.
La respuesta está en el viento 
como ya escribió Bob Dylan.

Y si algún poema extra
lees de forma desabrida,
piensa que quién se molesta
en decir lo que se olvida,
en vez de echarse la siesta,
con la espalda ya dolida
y con sus gafas de cerca
te dio un poco de su vida.