Con cara de esos que a veces
salen en los billetes,
sereno y tranquilo con creces
nunca lo ves en un brete
Se levanta antes del alba
y se va pal Cortesín
a preparar desayunos,
Buscando asuetos de calma,
psicólogo es ya por fin
con más de cincuenta y uno,
Sabe más que Sergio Dalma,
Fernández de Moratín,
y don Miguel de Unamuno,
Y mientras le tocan las palmas
se apoltrona en un cojín
y saca también el C1.
Pero a mi lo que me asombra
y es pa quitarse el sombrero,
es cuando en su casa, en tromba,
se atesta su porche entero,
no pierde nunca la comba,
las atiende con esmero,
mientras les pone la alfombra,
seis cañas y el cenicero,
limpia, organiza y escombra,
ya ha puesto al fuego el puchero,
y aprovechando las sombras
le sale un grito sincero
si dijeron por las ondas
que la Real marcó el primero.