A ANTONIO LOVERA (pacto entre caballeros)

 Ya en este segundo acto,
 te haré un poema sincero.
 Yo siempre cumplo un pacto
 cuando es entre caballeros.
 

 Si dentro de muchos años
 la vida me pasa en escenas,
 habrá pocas, no te miento,
 que habrán valido la pena:
 
 Los besos que llevan cariño,
 los abrazos que nos dimos,
 las sonrisas de mis niños,
 los vinos que nos bebimos.
 
 Y en lo hondo del corazón,
 una diapositiva al fin...
 a recaudo, en una esquina:
 
 cantando aquella canción
 dos amigos con bombín
 viendo a Joaquin Sabina.
 

A ANTONIO GÁMEZ (o como el primer Dakar)

 Era un tío disciplinado,
 dispuesto siempre pa todo,
 a una sonrisa pegado, y
 que callaba por los codos
 

 Una alegría en los ojos
 tenía siempre que hablaba,
 a veces tornaba rojo...
 cuando el aire le faltaba,
 y hacía unas papas con mojo
 de esas que emocionaban
 

 Era, junto con Rafa
 el más sabio del lugar,
 abría despacio sus gafas
 y las volvía a plegar
 mientras como una jirafa 
 veías su cuello estirar,
 y su arte, por garrafas
 empezabas a escuchar
 

 Disfrutaba lo que hablaba
 ya fuera de esto o aquello,
 sus ojos se dilataban,
 también las venas del cuello
 

 Si me hablaba del desierto
 yo lo veía en destellos,
 cerraba mis ojos, es cierto
 y es que veía los camellos
 

 Una grata compañía,
 un santo entre tanto demonio,
 un tipo cuya alegría
 te ayuda contra el insomnio,
 alguien que merecía
 mucho mejor testimonio,
 un crack del que siempre te fías
 ese es mi amigo Antonio
 

A RAFA BADILLO (o el Sócrates de La Patera)

      Un mojón para John Wayne,
      que hizo de Hombre Tranquilo
      y no era más que un tunante.

      Por muchas vueltas que deis,
      yo tengo un tío con estilo...
      mejor que aquél lacio gigante.
 

      Un colega que te escucha,
      con clase, tiempo y espera,
      y siendo su calma mucha,
      siempre la ofrece de veras.
 

      Un sabio de los de antaño
      que UNED y curro comparte,
      lleva su rostro huraño, 
      su matrimonio con arte,
      un niño de trece años
      que es capaz de desgastarte
      y otros asuntos extraños
      haciendo de juez y parte.
 

      La Fortuna, que es esquiva,
      volátil, febril y coja…,
      un día esta buena amiga
      se vendrá por fin arriba
      como el jabón de La Toja
      y tragando al fin saliva,
      le pondrá la alfombra roja.
 

      Hoy cumple cuarenta y seis,
      Dios mediante, con la venia,
      si en el Liceo no le veis,
      seguro estará en la Academia.
      
 29 de julio de 2019