Digamos que el mar…(sobre un poema de José Emilio Pacheco)

Digamos que el mar no tiene comienzo,
que empieza donde te toca,
y luego un pintor en silencio
va extendiendo todo el lienzo
del horizonte a las rocas,

digamos que el mar es rebelde...
y que nunca tuvo dueño,
que las olas van y vuelven
y viendo cómo se pierden
sigo creyendo en los sueños.


A Küppers, igual arriba que abajo del escenario

Es un caso peregrino
este que aquí tratamos,
porqué coño el destino
me lo puso en el camino
y porqué nos carteamos,

... es un tipo singular
a quien la gente enaltece,
te lo voy a presentar
por si eso te apetece:
si tú entraras en un bar
siempre vas a preguntar
dónde se puede mear
con quien primero tropieces,
pues eso te quiero explicar:
el Küppers es justo ese,

es culé, nadie es perfecto,
el chico no fue a la escuela;
pero yo le tengo afecto,
bastante, pa ser correcto,
porque por mí se desvela,
sabe más que un buen prospecto
y siempre se deja las suelas.


El scroll infinito o la adicción invisible

Dicen que está arrepentido 
el tipo que lo creó,
que sus hijos se han perdido
dándole siempre seguido
al botón del puto scroll,

que no sabía lo que hacía
y si puede rebobina,
llegas tarde picha mía,
es lo mismo que decía
el que volaba Hiroshima,

así que en esas estamos
y los de TikTok tan contentos,
no vivimos, publicamos
todo lo que grabamos
justo en ese momento,
y luego lo devoramos
como hacía el lobo del cuento,

así que te doy la mano,
conociendo al ser humano,
yo Aza... también lo siento.