Boda de Pilar y Dani, rescatados en la tempestad.

Dani hace algunas reformas
con la empresa familiar,
se amoldaron a una horma
sin poner trabas ni normas,
... ella se llama Pilar,

él escala en Paco Cantos
con magnesio y pies de gato,
ella destapa su encanto
con infantes poco santos
entre cubiertos y platos,
mientras espera entretanto
de maestra algún contrato,

y entrambos, en el medio,
una niña de novela,
que sacó a ambos del tedio,
que fue quien firmó el convenio
y que se llama Candela,

y ese rollo no es verdad,
lo de las segundas partes,
es bonito naufragar
y luego, en la tempestad,
que vengan a rescatarte,

volver a entre dos remar,
y cuando arrecia la mar,
abrazar y acurrucarte.









A Estela Merino Díaz, la sonrisa en el búnker

En una calle una esquina,
en una esquina una tienda,
en una tienda una rutina,
una mesa y una silla
... y una mujer contenta,

vinos, palets y cajas,
albaranes a diario,
ordenando la baraja
por si las piezas encajan,
y un buen fondo de armario,

peregrina a Compostela
cuando coge cuatro perras,
una niña aún en la escuela,
un marido que la espera,
y un pueblecito en la sierra,
hoy soplará las velas,
aunque ella no se arredra,

pendiente de una familia
y que todo en orden pongan,
a todos los Núñez concilia,
las facturas domicilia,

solo en constante vigilia
en caso de Covadonga.


Ya viene el coche sin manos

Ya viene el coche sin manos,
sin agarrar el volante,
ya cualquier paisano
puede liarse un habano
solo mirando palante,

irás sentado a la izquierda
y mirarás por la ventana,
y sin que nada te remuerda
acabarás el crucigrama,

creo que en Estados Unidos
que son más adelantados,
ha habido muy pocos heridos
así que me lo he pedido
y tengo uno señalado,
ya verás lo sorprendido
que se queda mi cuñado,

espero no me la pegue
y no me hagan una esquela,
aunque a mí lo que me duele
es cómo los alquileres
pagarán las autoescuelas.