Poemas y Retratos

Mejor búscame con un niño

El día que ya no me halles,
no me busques con los viejos;
esos que ves por las calles
en un banquito a lo lejos.

Tampoco allí en el sofá
contemplando telecinco,
viendo como se nos van
los minutos con ahínco.

Mejor búscame con un niño,
que son lo mejor de esta vida,
y a la vejez con un guiño
le ganaré esta partida.

Pues los años que me queden
los viviré como entonces...
junto a aquellos que me quieren
y me agradan con su roce.
Como cuando era un imberbe
y del balcón se oían voces,
dejaba yo los deberes
y conmigo éramos once.

Homenaje a Quino y Mafalda (con mi amigo Arturo Reque)

 Con la frente despejada,
 y con trazo inconfundible,
 sentenció sin decir nada
 … con esa niña jartible,
 que no podía estar callada,
 tocaba la fibra sensible,
 y con su lazo y su mirada,
 andaba siempre tan airada
 y era tan lista y osada,
 que ya es insustituible,
 ...y se quedó a mí pegada
 de manera imperceptible. 
 
 Y ahora que yo andaba en racha
 vuelve a hostigarme el destino,
 y vuelvo a ser cucaracha
 tumbada sobre la escarcha
 y decúbito supino.
 Voy con la frente bien gacha
 y he perdido mi camino,
 pues escuché a una muchacha
 que hoy murió el bueno de Quino.

A MI MADRE (al quite)

      Me lavaba de chiquillo,
      me quitaba las legañas,
      me atusaba mi flequillo,
      me decía: ¡No se engaña!

      Por esta jodida vida
      me guiaba de la mano,
      y ya desde la salida
      me hizo mejor ser humano

      Y darte las gracias siempre
      por esa infinita paciencia.
      Lo que tú has hecho por mi
      debiera estudiarlo la ciencia.

      Ese altruismo tan puro,
      ese dar sin pedir nada,
      ese velarme la fiebre 
      tantísimas madrugadas.

      Ese ¡No vuelvas tarde!,
      ese ¡Ponte a estudiar!,
      ese ¡Espérate dos horas
      para poderte bañar!

      Gracias por que yo siempre
      tuve un plato de sopa,
      y a la hora que fuera
      allí estaba limpia mi ropa. 

      Por eso en los tiempos chungos,
      cuando tú me necesites,
      no lo dudes ni un segundo,
      que yo estaré siempre al quite.