Poemas y Retratos

EN EL TAJO

Aquel padre con familia
en busca de algún trabajo,
esa madre con tres niños
currando siempre a destajo,
el salmón que vuelve al río
y lo sube desde abajo,
aceptando su destino
en busca de algún atajo,
quien tiene dos mil problemas
y nunca lo ves cabizbajo,
y el primero que un poema
le arrancó a un papel de cuajo,
el que llegó a su destino
porque nunca se distrajo,
aquel que triunfó en la vida
a fuerza de estar en el tajo,

Con ese tipo de gente,
yo mi sombrero me bajo,
y los demás no me importan,
ya pueden irse al carajo.
la persona que no lucha,
la verdad, nunca me atrajo.

A REYES GARCÍA (o entrando en el banco, al fondo)

 Tras una liviana mampara
 y esbozando su sonrisa,
 te toparás con su cara,
 en efectivo o con VISA.
 Con las ideas muy claras,
 sin agobios y sin prisas…
 siempre eficiente, sin taras
 práctica, amable, concisa.
 
 No es corriente una sonrisa
 en quien curra con dinero,
 por eso la gente con prisa
 suele acercarse al cajero,
 por eso nos gusta la brisa
 que emana de un trato sincero.
 
 Yo solo voy hacia el frente
 y al fondo hay una artista,
 que además de ser decente
 demostró serme altruista.
 Y qué menos que yo intente
 ensartar versos en ristra
 y dar gracias burdamente
 pues nunca tuve avalista.
 

A ILDEFONSO VILLARRUBIA (o un sabio tras el humo)

Tras una cortina de humo, 
pasando las pistas de padel, 
habita un sabio moruno; 
pero nadie eso lo sabe...

Regenta un bareto de culto 
donde se aprecia hasta Fez, 
y en medio de tanto tumulto 
te sentirás solo un bulto, 
como un jodido pez
nadando con miedo y oculto, 
pues verás con nitidez,
que aunque seas ya un adulto, 
lo que viviste, pardiez,
no merece ni el indulto
de este longevo juez.
Me empeño como un estulto 
y aunque parezca soez
con mil preguntas le ausculto 
y constato con sencillez:
Sus vivencias: un insulto 
para quien vive una vez.