Polvorilla de ojos vivos, una sonrisa en su mueca, con cinco crías en el nido, nunca sus alas ahueca. Se fijó desde pequeña en un pianista risueño, él salía en busca de leña y ella guardaba los leños. Hay gente que sólo sueña y otros le ponen empeño. Desde el lunes hasta el jueves con sus cinco churumbeles a la playa baja sola…, los sienta allí como puede y al abrigo de las olas, allí pierde el que se mueve … sólo hay una cacerola. Nada a nadie ella le debe, quizás algo a San Cristóbal. Tiene pinta de sagaz, y sientes cuando te mira que sólo usa la mitad…, que pa´ ver a los demás con un vistazo es capaz, y de forma perspicaz recoge de forma audaz lo importante de verdad y lo que no importa lo tira. Ya hubiera querido yo poder tener su mirada, su energía, su candor, y ya puestos… por favor, el toque de esa fabada. Hay filósofos y sabios que estudian toda una vida, y Rosa Mari, despacio, les ganó al final la partida.
Poemas y Retratos
A D. JULIO LEAL GORDITO (o ya quisiera Beethoven)
Beethoven no superó a D. Julio Leal Gordito, y no es que lo diga yo, a las pruebas me remito. No llegó el Maestro de Bonn con el arte de sus manos, ni a acercarse de refilón al Genio de Montellano. De acuerdo que hizo piezas que son parte de la Historia, que lo suyo fue una proeza y que es merecida su gloria. Pero Ludwig no mantuvo a una familia de siete, ni salía en cielo oscuro a montarse de paquete, Y a las seis de la mañana coger dirección a Sevilla sentado en una tartana para sentarse en su silla. Ni nunca peló la pava con la chica de su edad que en su casa disfrutaba de envidiada libertad. Ni aguantó bajo la lluvia soñando con unas enaguas, tonteando con su rubia a resguardo de un paraguas. Hay que ser todo un figura, como seguro que ha sido, para en esta vida tan dura mantener tan cerca el nido: Todos los hijos currando, y a menos de dos manzanas tenerlos a todos a mano cualquier día de la semana. Hay que caer en agrado con esa sonrisa angelada, para quedarte tirado en carretera apartada, y a un cazador acostado, que el fútbol por fin miraba llevarlo al coche aparcado pa ́ que echara una mirada, y una vez lo ha arreglado te diga: ¡No ha sido nada! Esta es la historia de un hombre que, seguro de su sino, permítanme que me asombre, disfrutó siempre el camino. No, !Beethoven no lo igualó! Y si alguno quiere apuesta, siempre me asombraré yo del que dirige una orquesta; pero hay que ser un Señor, para que haya una fiesta de críos por el comedor, y a ti te respeten la siesta.
AL SR. RUZ, que inventó el Monopoly
Apenas lo conocí, sólo lo vi un par de veces, mas si es como David, sería buen tipo con creces. Recuerdo su pelo blanco y su sonrisa sencilla, y ese garbo tan franco del que no le debe al banco que era una maravilla. Tenía a sus años un talle estilizado y lozano, y le compró media calle a D. Ricardo Soriano. San Pedro aún no lo esperaba y se llevó al verlo un susto, y él dijo: ¡allí no hacía nada, me fui en el momento justo!, los años que traigo a la espalda los disfruté muy a gusto, dejé mi familia acoplada y resueltos mis asuntos, si tienes un Monopoly, echamos un rato juntos, y si tienes un riojita, pues prepara dos copitas que a eso también me apunto.

