Poemas y Retratos

A ROSA MARI ALMUEDO (o con media mirada vale)

 Polvorilla de ojos vivos,
 una sonrisa en su mueca,
 con cinco crías en el nido,
 nunca sus alas ahueca.
 
 Se fijó desde pequeña
 en un pianista risueño,
 él salía en busca de leña
 y ella guardaba los leños.
 Hay gente que sólo sueña
 y otros le ponen empeño.
 
 Desde el lunes hasta el jueves
 con sus cinco churumbeles
 a la playa baja sola…,
 los sienta allí como puede
 y al abrigo de las olas,
 allí pierde el que se mueve
 … sólo hay una cacerola.
 Nada a nadie ella le debe,
 quizás algo a San Cristóbal.
 
 Tiene pinta de sagaz,
 y sientes cuando te mira
 que sólo usa la mitad…,
 que pa´ ver a los demás
 con un vistazo es capaz,
 y de forma perspicaz
 recoge de forma audaz
 lo importante de verdad
 y lo que no importa lo tira.
 
 Ya hubiera querido yo
 poder tener su mirada,
 su energía, su candor,
 y ya puestos… por favor,
 el toque de esa fabada.
 
 Hay filósofos y sabios 
 que estudian toda una vida,
 y Rosa Mari, despacio,
 les ganó al final la partida.
 

A D. JULIO LEAL GORDITO (o ya quisiera Beethoven)

Beethoven no superó
a D. Julio Leal Gordito,
y no es que lo diga yo,
a las pruebas me remito.

No llegó el Maestro de Bonn 
con el arte de sus manos, 
ni a acercarse de refilón
al Genio de Montellano.

De acuerdo que hizo piezas 
que son parte de la Historia, 
que lo suyo fue una proeza 
y que es merecida su gloria.

Pero Ludwig no mantuvo 
a una familia de siete,
ni salía en cielo oscuro
a montarse de paquete,

Y a las seis de la mañana 
coger dirección a Sevilla 
sentado en una tartana 
para sentarse en su silla.

Ni nunca peló la pava
con la chica de su edad 
que en su casa disfrutaba 
de envidiada libertad.

Ni aguantó bajo la lluvia 
soñando con unas enaguas, 
tonteando con su rubia
a resguardo de un paraguas.

Hay que ser todo un figura, 
como seguro que ha sido, 
para en esta vida tan dura 
mantener tan cerca el nido:

Todos los hijos currando,
y a menos de dos manzanas 
tenerlos a todos a mano 
cualquier día de la semana.

Hay que caer en agrado 
con esa sonrisa angelada, 
para quedarte tirado
en carretera apartada,
y a un cazador acostado, 
que el fútbol por fin miraba 
llevarlo al coche aparcado 
pa ́ que echara una mirada, 
y una vez lo ha arreglado 
te diga: ¡No ha sido nada!

Esta es la historia de un hombre 
que, seguro de su sino, 
permítanme que me asombre, 
disfrutó siempre el camino.

No, !Beethoven no lo igualó! 
Y si alguno quiere apuesta, 
siempre me asombraré yo 
del que dirige una orquesta; 
pero hay que ser un Señor, 
para que haya una fiesta
de críos por el comedor,
y a ti te respeten la siesta.

AL SR. RUZ, que inventó el Monopoly

Apenas lo conocí,
sólo lo vi un par de veces,
mas si es como David, 
sería buen tipo con creces.

Recuerdo su pelo blanco 
y su sonrisa sencilla,
y ese garbo tan franco 
del que no le debe al banco
que era una maravilla.

Tenía a sus años un talle 
estilizado y lozano,
y le compró media calle 
a D. Ricardo Soriano.

San Pedro aún no lo esperaba
y se llevó al verlo un susto,
y él dijo: ¡allí no hacía nada, 
me fui en el momento justo!,
los años que traigo a la espalda 
los disfruté muy a gusto,
dejé mi familia acoplada 
y resueltos mis asuntos,
si tienes un Monopoly, 
echamos un rato juntos,
y si tienes un riojita,
pues prepara dos copitas
que a eso también me apunto.