Poemas y Retratos

A JUANMA BAUTISTA

 Tras unas gafas de pasta,
 como otro Roberto Bolaño,
 simpatiza con la casta
 mas es mochilero huraño.
 Y como el rollo que se gasta
 mientras estás en el baño,
 su simple ausencia te basta,
 para hacerte mucho daño,
 y al final lo echas en falta
 aunque te parezca extraño.
 

 Juanma tiene la cara
 de un bajo o de un tenor,
 y de aquél que no dice nada
 si estáis en el ascensor.
 

 Del picoleto malaje
 que se pone en los radares,
 y del amigo fiel, como un paje,
 con el que cierras los bares.
 

 Del que se cuela en la cola,
 del bibliotecario sieso,
 del que tiene una escayola
 y nadie le firma en el yeso.
 

 Del taxista que no habla
 mientras te cruza Sevilla,
 y te cobra ochenta euros
 vacilón, por la patilla,
 por recogerte en Nervión
 y llevarte a Enramadilla.
 O del que llegó al avión
 y altivo desde el rincón
 se sentó en tu ventanilla.
 

 Pero detrás de ese escudo
 y esa pinta de malaje,
 justo detrás del nudo,
 de la corbata y del traje,
 hay un tipo cojonudo,
 buen compañero de viaje,
 que me animó cuando pudo
 a aguantar este oleaje.
 

 Hoy cumple cuarenta y cuatro
 y yo le regalo estas rimas.
 Se las cambio por un rato, y
 una Cruzcampo en la esquina.
 

10 de septiembre de 2018

A CARLOS PÉREZ BUDIA

Siempre en el Tee de salida, 
golpeando a toda prisa;
la primera birra que pidas
ya la pagó con su VISA.

Siempre pergeñando ideas,
un constante emprendedor. 
Ya sufrió que no me veas,
y ya aprendió de su error.
Bailó con las más feas
y de allí salió vencedor,
cuando el que creía colega
era al final un traidor.
Que sepa el dueño de IKEA
que ya tiene sucesor.
Y aunque el sueco no lo crea
Carlos es mucho mejor.

El Carli que yo prefiero
es ese tío sincero,
que sentado en el sillón,
feliz como ese niño
al que que dejan que se baje,
si yo le propongo un viaje,
siempre me da el ¡Sí Quiero! 
con una especie de guiño 
antes que yo me raje.

A JESÚS SOLANO, Chito

 Siempre mirando hacia el frente,
 siempre haciendo lo que toca,
 siempre por más que lo intente
 con un cigarro en su boca,
 asomando entre los dientes
 sobre todo cuando hay copas.
 

 Amigo en diez mil batallas,
 bien de día, bien de noche,
 nunca escatima en derroches,
 y no siendo ningún canalla:
 pícaro a troche y moche,
 Lazarillo donde los haya.
 

 Amigo fiel de por vida,
 da consejos siempre sabios
 siempre que se los pidas.
 

 Como un perro con su amo,
 no se aleja de tu radio.
 Ese es Jesus Solano.