Tambor cumplió dieciséis, ya no quiere ser princesa. Con su boli, su jersey, y dura como el carey, se va a estudiar a su mesa. Es prolija en amistades .... y odia llevar careta. Le gusta decir sus verdades, le preocupa este planeta, desde que estaba en pañales su pierna no para quieta, es como, en los malabares, el que va en la bicicleta, o, en la tuna por los bares, el que va con pandereta. Le gusta la gente humana, Netflix, el sushi, el inglés, dormir el fin de semana hasta la hora de comer, reciclar a todas horas, irse un día a Nueva York, ducharse hasta las esporas disfrutando del vapor, oir “Flaca” sin demora o un poco de Fito, mejor. Ilusionada, humilde, noble, sencilla, de buen corazón, siempre te paga el doble, y siempre lleva la razón. Tambor ya se enfrenta al mundo, Bamby se fue por su lado, la Dama y el Vagabundo cuentan que se han separado, y dicen que el bueno de Dumbo, después de haber dado tumbos, parece que al fin ha triunfado. Y este es el mundo de adultos al que te acercas sin frenos: Ser feliz y no hacer daño, tener cinco amigos buenos, disfrutar siempre que puedas, que las tristezas sean menos, viajar, luchar, arriesgarte, y si hace frío... un neopreno. Contar diez si vas a enfadarte, y tener así un sueño sereno. Y siempre, siempre ilusionarte, que tu vida sea un estreno. Disfruta aún el recreo, que las cosas ya vendrán, sopla las velas, pide un deseo... ¡Oh capitán, mi capitán! 4 de diciembre de 2019
Poemas y Retratos
PONGAMOS QUE HABLO DE PLÁCIDO
Es un poema difícil, con Plácido nada rima, no es como montar en bici que se aprende de por vida. Sin caer en ripios tontos, como haría algún malaje, en dos minutos, bien pronto, te describo al personaje... Este era un tipo paciente con barba de varias semanas, que a resguardo del relente, mientras busca algo decente, las nóminas de la gente iba archivando sin ganas. Sabinero convencido, asesor de profesión, senderista empedernido en cuanto tiene ocasión. Bastante comprometido, en la vida ya ha cumplido con total dedicación por un asunto sufrido que le rasgó el corazón. Es feliz casi sin nada, siempre escucha si le hablas. Bajo una atenta mirada te dirá sabias palabras. Inmerso en varias cruzadas que por dentro le desgarran, le pondrán un par de alas cuando en el cielo le abran. La cerveza bien helada... ¡Venga, ponte otras 2 jarras!
SI YO TUVIERA 20 AÑOS… (homenaje a Borges)
Si yo tuviera 20 años mandaría todo al carajo, me iría a un lugar extraño sin dineros ni trabajo. Subiría al primer tren, llamaría a mis amigos, por si alguno tiene a bien y quiere venirse conmigo. Correría mucho mundo, hablaría muchos idiomas, y no perdería un segundo en esos temas absurdos que todo el tiempo te roban. Cogería una mochila, dos duros y un par de mudas, sin móvil, y no te miento, para vivir aventuras y aprovechar el momento: no tengas ninguna duda. Aprendería mil oficios que forjarían mi destino, y probaría algunos vicios que soltaría en el camino. Y vería esos lugares que sé que nunca veré; cerraría todos los bares donde sé que no estaré. Y en la orilla de los mares, hasta que el Sol no se pare, miraría el atardecer. Y a eso ya de los treinta, con el mundo recorrido, empezaría a dar la vuelta al sitio donde he nacido. Y entonces tendría mis hijos, mis gastos y mi hipoteca. y les daría cobijo, comida y una rebeca. Buscaría un trabajo fijo y tendría mi biblioteca, un perro en un escondijo y una foto mía con pecas de cuando era un canijo jugando en la ludoteca, y me importaba un pijo lo que la maestra me dijo de la gallina turuleca. Pero eso será en otra vida... en esta ya estoy algo viejo y se ha marchado mi fila. Ya tengo muchas mochilas; pero te doy este consejo por si estás en la Salida.

