Última parada Adamuz

En ese tren podía ir cualquiera,
cualquiera con un asiento,
podría que yo mismo fuera
... si ese día tuviera
que viajar por un momento,

y entonces en una curva
se apagaría la luz,
y ya no valdrían las culpas,
solo la forma absurda
en que la vida se trunca
y se acaba en Adamuz,

da igual si ahora se insultan
y se esconde el avestruz.




Hay quien…

Hay quien se acerca a la vida
y se tira ochenta años,
y cuando va a la salida
le ponen un sello enseguida
por si vuelve como extraño,

y hay quien decide vivir
y no poner nunca el brazo,
entrar y volver a salir,
entrar de nuevo a pedir,
darle al portero un abrazo,

y un día se queda en la puerta
porque no dejan entrar,
a quien fijo a ciencia cierta
no aceptó nunca la oferta
de no salir a respirar.




Hay veces…

Hay veces que vivo sin prisa,
y entonces me creo que vivo,
hay veces que pintan con tiza
lo que hay entre balizas
y algún detective paliza
va y me cita de testigo...,
hay veces que la camisa
me la parto con amigos,
hay veces que en la cornisa
miro el mundo e investigo
por si la vida y la brisa
traen algo nuevo consigo,

y hay veces que sin premisa,
alguien junta dos sonrisas
y petan el puto objetivo.

(foto de Alex Guillén)