A Claudia, 21º

Siempre miraste el mundo 
cual si hubiera que arreglarlo,
con ese mirar profundo
buscabas algo rotundo
para poder mejorarlo,

mientras llega tu pareja,
eres la eterna amiga,
que deshace la madeja
cuando un amigo se queja,
(la reina de las hormigas,
que si del nido se aleja
sería como si fumigan),

todo el mundo te quiere,
eres ese pegamento
que por las juntas se adhiere,
que odia como Moliere
lo que huele a fingimiento,

y hoy ya te caen veintiuno,
en tu Alfama lisboeta,
borra del mundo el humo,
hazlo un lugar oportuno
y no pares nunca quieta,

y si me traes yerno alguno,
que no sea un majareta.









La Clase y el Estilo andan juntos (a Lourdes y Carlos)

La clase y el estilo andan juntos,
así los vieron siempre desplazarse,
si vieras a la "i" andar sin punto,
le dirías que por favor te lo explicase,

el estilo tiene una expresión franca,
y habla con un deje que no aturde,
de esos que se habla en Salamanca,
sabe brindar como Dios manda,
y lleva el nombre de Lourdes,

la clase aparece más tarde,
después del acto primero,
haciendo todo un alarde
sube comida al paellero
dice ¡voy a presentarme,
yo soy Carlos, caballero!,
cuando el fuego está que arde
y tú calculas con denuedo
si de caldo eran dos partes
y echas el arroz sin miedo,

y así el estilo y la clase,
se presentan sin llamarlos,
si un día los encontrases,
son nobles como los gases,
se llaman Lourdes y Carlos.

Hoy no anda por Peñuelas (a Diana)

Hoy no posa con su abuelo,
hoy no anda por Marbella,
ha viajado a un sitio nuevo
donde sí hay rascacielos
que tocan con las estrellas,

hoy no anda por Peñuelas,
no la han visto por Casupo,
debe estar en Venezuela,
tendrá unos días sin escuela,
pero tendrá un nuevo grupo,

ya no está en el restaurante,
vendrá en un par de semanas,
se habrá vestido elegante
pues es una chica importante,
por eso se llama Diana.