A Cynthia, survivor.

Tiene una moto amarilla
y una sonrisa traviesa,
rueda por las casillas
corriendo por si la pillan
e intenta salir ilesa,

en el brazo una raqueta
y por la zona una hermana,
un cuñado en la gaceta,
dos pibes de edad inquieta
que seguro que la aman,

y así sigue su partida
intentando divertirse,
agarrándose a la vida
porque de algo hay
que morirse,

y acercándose a la orilla
por si el mar
volviera a abrirse.

A Tomi Prieto, ejemplar.

Dicen que anda regular,
ya lo escuché varias veces,
y ahí sigue, siendo ejemplar,
... la vida te viene a dar
marrones que no te mereces,

tiene dos ojos sagaces
y suelo verlo en la moto,
es de esos tipos locuaces
que su charla te complace,
y de quien no tengo foto,

sé que es bueno con la gente
y que curraba en el SEPE,
y que es un profe paciente
que lo menos Suficiente
cuando pintabas a repe,

en la moto, en Miraflores,
lo veo de higos a brevas,
(el Passat ya no lo coge)
y me dice dando voces:
¡quillo, cómo lo llevas!

Dicen que anda regular,
ya lo escuché varias veces,
por eso hay que ir a Juanar
y también cerrar el bar
cuando el día te lo ofrece,

Maestro, no hay más que hablar,
... escribirle se agradece.









Spiderman en Lisboa

Hay un tipo por la Baixa,
que te arranca una sonrisa,
saca su humor y su gracia
mientras los peatones pasan
volando por las cornisas,

no creo que haga deporte
pero se ríe de sí mismo,
y su medio de transporte
es defender de los golpes
a los que hacen turismo,

y andando por el Comercio,
subiendo por Rua Augusta,
una Super Bock de tercio,
un super héroe sin precio,
y estas rimas eran justas.