A Juan Ramón «el Pollo», o la sonrisa de un niño.

Ya no es aquel que fuera,
ya no campa por sus fueros,
ya son muchas primaveras,
ya se retiró a su aldea
el que fuera Caballero,

ha corrido por la banda,
nadie ha batido su marca,
ayer lo vi con bufanda,
con los que fueron su panda,
dice que ha visto a la parca,

me dijo que habían hablado,
le dijo que no tenga prisa,
que del cáncer se ha salvado,
que el cielo ahora está petado,
que si eso ya le avisa...,

y a mí siempre me ha gustado
aquel que viene a mi lado
... y me trae una sonrisa.

A los Mellizos de Montellano

Resulta que no son mellizos,
resulta que son gemelos,
y que con cielo plomizo,
volviendo de algún bautizo
con seis DYC cortos de hielo,
la cigüeña, el voladizo...
o no saben si los frenos,
el azar o alguien quiso
traerlos en dos pañuelos,

uno es Antonio, otro Carlos,
son tela de buena gente,
no sabrías diferenciarlos
si quisieras intentarlo
cuando los tengas enfrente,

y cuentan que una tarde,
de esas tardes eternas
en que huyen los cobardes
y el valiente, sin alardes,
sabe que pierde una pierna,

se escuchó una voz serena
retumbando en Montellano
que decía: "No tengo pena,
solo quiero un alma buena
que me traiga ya a mi hermano"

y eso merece un poema,
y eso ahora es lo que hago.