
Un día desabrido,
una tarde sin tema,
un mollete partido,
de mechá lo he pedido,
me da pena la yema,
un Capel lo ha añadido
pues tenía un dilema,
un rincón del Mercao,
un guisandero paciente,
... el móvil a un lao
y la Victoria de frente.

Un día desabrido,
una tarde sin tema,
un mollete partido,
de mechá lo he pedido,
me da pena la yema,
un Capel lo ha añadido
pues tenía un dilema,
un rincón del Mercao,
un guisandero paciente,
... el móvil a un lao
y la Victoria de frente.

Hoy ya le caen veintidós,
siempre porta una maleta,
si puede, te dice adiós,
no la verás nunca quieta,
siempre pensando en vos
y nunca tuvo careta,
... y lleva en el corazón
lo que va en su camiseta.

Tiene dos ojos despiertos
y la ironía en la mirada,
y un cartelito de Abierto
en un garito cubierto
donde entras medio muerto
y sales como si nada,
siempre gorra en la cabeza,
y la mollera tapada,
que le da cierta nobleza
y me trae la serie esa
que Baretta se llamaba,
siempre va hilvanando chistes
desfilando entre pacientes,
y el tío persiste y persiste
hasta que al fin te reíste
aunque siempre te lo cuente,
y a mí me gusta la gente
que te hace sonreír,
ya está jodido el ambiente,
por eso este tipo decente
desde antes de los veinte
yo en mi agenda lo metí.