A Corrales (lo mismo pa´ un roto que pa´ un descosío)

Con cara de esos que a veces
salen en los billetes,
sereno y tranquilo con creces
nunca lo ves en un brete

Se levanta antes del alba
y se va pal Cortesín
a preparar desayunos,

Buscando asuetos de calma,
psicólogo es ya por fin
con más de cincuenta y uno,

Sabe más que Sergio Dalma,
Fernández de Moratín,
y don Miguel de Unamuno,

Y mientras le tocan las palmas
se apoltrona en un cojín
y saca también el C1.


 Pero a mi lo que me asombra
 y es pa quitarse el sombrero,
 es cuando en su casa, en tromba,
 se atesta su porche entero,
 no pierde nunca la comba,
 las atiende con esmero,
 mientras les pone la alfombra,
 seis cañas y el cenicero,
 limpia, organiza y escombra,
 ya ha puesto al fuego el puchero,
 y aprovechando las sombras
 le sale un grito sincero
 si dijeron por las ondas
 que la Real marcó el primero.
 

A Mariajo, cincuentaypocos (o si Edna fuera lotera)

Se pertrecha tras sus gafas,
se monta en su Dacia rojo,
y anda como una jirafa 
que va oteando a su antojo.
Del deber nunca se zafa
y nunca la vi un enojo.

Trabajando con enfermos
los asiste, vela y cuida,
de primavera al invierno
va siempre sanando heridas,
un cafelito en un termo,
de lotería abastecida,
y yo soy deudor eterno
pues un día me salvó la vida.

Siempre pegada a su Andrés
como chuches en un frasco,
su Moraleja en los pies;
pero sus ojos son vascos,
¡Feliz cumple donde estés,
Mariajo eskerrik asko!

A Ignacio, 50º (o en mi cartapacio)

Si vas a elegir cirujano
evita el del pulso lacio,
si te dieron un mal libro
mejor resume el prefacio,
si la vida a veces ahoga
tú búscate algo de espacio,
si no tienes buena racha
perejil y San Pancracio,
que disfrutes lo que sueñes;
pero antes del epitafio

...mi consejo!


Si quieres un buen amigo
que sea a discutir reacio,
que disfrute de una charla
y beba y cocine despacio,
que tenga un buen talante
del que me jacto y me sacio,
constante y trabajador
como el bueno de Boccaccio,
uno de esos cuyo nombre
van siempre en mi cartapacio,

...ahi lo dejo!