Apenas lo conocí, sólo lo vi un par de veces, mas si es como David, sería buen tipo con creces. Recuerdo su pelo blanco y su sonrisa sencilla, y ese garbo tan franco del que no le debe al banco que era una maravilla. Tenía a sus años un talle estilizado y lozano, y le compró media calle a D. Ricardo Soriano. San Pedro aún no lo esperaba y se llevó al verlo un susto, y él dijo: ¡allí no hacía nada, me fui en el momento justo!, los años que traigo a la espalda los disfruté muy a gusto, dejé mi familia acoplada y resueltos mis asuntos, si tienes un Monopoly, echamos un rato juntos, y si tienes un riojita, pues prepara dos copitas que a eso también me apunto.
Categoría: RETRATO
A D. MIGUEL SOLANO (o todo el latín de mi pueblo)
Tenía en su haber 3 carreras, y una mano de huesos rotos, Miguel fue mitad pelotari ... y mitad hombre devoto El tenía una academia que se llamaba Cervantes, donde se daban las clases como se enseñaba antes Todo el latín que en mi pueblo se aprendió alguna vez salió de aquella pizarra del bueno de don Miguel Conmigo siempre fue un señor como una casa, y no se lo dije a tiempo (estas cosas siempre pasan) y yo ahora me arrepiento. Por la mañana en Correos, y por la tarde enseñando, ha mucho que no lo veo, por eso lo estoy recordando. Lo imagino allí en el cielo con San Pedro conversando, que le ha encargado con celo se encargue de los mozuelos y siga el latín enseñando. Y conociendo su desvelo, seguro lo está petando, tres dedos envueltos en hielo pues hoy estuvo entrenando, y en el aula algún revuelo cuando ven al profe entrando.
A ÁLVARO DÍAZ BALLESTA (o ¡qué carajo es una siesta!)
De día eminente letrado con su chaqueta y corbata entre pleitos y batallas, de tarde padre agobiado que se toma seis cubatas por no tirar la toalla...: No paran de darle la lata sus tres queridos canallas. Tranquilo con el mayor, le dio por pedir otro al cielo, y puestos a hacerle el favor le mandaron dos gemelos, ... y de un caldo sin sabor, tiene una olla al vapor con caldo, lacón y grelos. Cuando llega al fin la noche y sus vástagos descansan, le pone al día su broche, y cantando es un derroche con su guitarra y su chanza. Y yo estoy del todo seguro, aunque aún nadie lo sabe, que buscaría dos canguros, que quemaría sus naves, que cruzaría al lado oscuro y llegaría hasta el Hades, y aunque no le den un duro, aunque Arturo no le pague, él vendería su futuro por currar tocando en bares cantando allí sin apuros por Springsteen o Mick Jagger. ¡Y si al final soy perjuro, que la cerveza se acabe!

