A aquel niño del Castillo hoy le caen cuarenta y siete. Le queda la cara de pillo de cuando era mozalbete. Le quedan las ganas de risa mientras saca su paquete para liarse un pitillo. De risa sincera y afable y amigo de sus amigos, en un concierto o el Cable, si tú vas, yo te sigo. Porque en estos putos tiempos y ya en la segunda parte, me interesas, no te miento si es cosa fácil hablarte. Me gusta la gente que intenta reírse siempre que pueda. Juntarse siempre contenta que eso es lo que te queda. Y más ya a los cuarenta, que estamos ya sin cubiertas cambiando las 4 ruedas. Yo a Pepe lo veo de viejo en la playa con su barca. Hablando de tú a la Parca observándola de lejos. Rodeado de mucha gente, sentao con su tez morena a recaudo del relente, bajo una luna bien llena, Un cigarro entre los dientes recordando su melena, mirando a la orilla de frente, y recordando sin pena las cosas que hizo a los veinte con la mirada serena. 19 de diciembre de 2017
Categoría: RETRATO
A PILAR SANDOVAL (o cuando Wendy se peinaba a lo garçon)
Fiable como un Longines, segura, serena y resuelta. Desde el alba hasta maitines entra y sale por la puerta, acuesta a sus querubines, se acopla entre dos cojines y cae al final medio muerta. Fuerte como una palmera que ante el viento no cimbrea, lozana cual primavera y seca que no me veas. Noble, educada y sincera, una amiga verdadera que ojalá siempre lo sea. Dispuesta siempre pa' todo, curiosa como un chiquillo. Si hay que quitar el lodo se mete hasta los tobillos, se remanga hasta los codos, y como al bueno de Frodo no se le caen los anillos. Siempre es un lujo verte y junto a tu lado posar. A ver… ¡Deja que lo acierte! ¡De nuevo al rincón de pensar! Ser tu amigo es una suerte, y fue un placer conocerte, gracias por todo, Pilar.
A ANTONIO LOVERA (pacto entre caballeros)
Ya en este segundo acto, te haré un poema sincero. Yo siempre cumplo un pacto cuando es entre caballeros. Si dentro de muchos años la vida me pasa en escenas, habrá pocas, no te miento, que habrán valido la pena: Los besos que llevan cariño, los abrazos que nos dimos, las sonrisas de mis niños, los vinos que nos bebimos. Y en lo hondo del corazón, una diapositiva al fin... a recaudo, en una esquina: cantando aquella canción dos amigos con bombín viendo a Joaquin Sabina.

