A PEPE MANZANO, 47º

A aquel niño del Castillo
hoy le caen cuarenta y siete.
Le queda la cara de pillo
de cuando era mozalbete.
Le quedan las ganas de risa 
mientras saca su paquete 
para liarse un pitillo.

De risa sincera y afable
y amigo de sus amigos, 
en un concierto o el Cable, 
si tú vas, yo te sigo.

Porque en estos putos tiempos
y ya en la segunda parte,
me interesas, no te miento
si es cosa fácil hablarte.

Me gusta la gente que intenta 
reírse siempre que pueda. 
Juntarse siempre contenta 
que eso es lo que te queda.
Y más ya a los cuarenta,
que estamos ya sin cubiertas 
cambiando las 4 ruedas.

Yo a Pepe lo veo de viejo 
en la playa con su barca. 
Hablando de tú a la Parca 
observándola de lejos.

Rodeado de mucha gente, 
sentao con su tez morena
a recaudo del relente,
bajo una luna bien llena,
Un cigarro entre los dientes 
recordando su melena, 
mirando a la orilla de frente, 
y recordando sin pena
las cosas que hizo a los veinte 
con la mirada serena. 


19 de diciembre de 2017

A PILAR SANDOVAL (o cuando Wendy se peinaba a lo garçon)

 Fiable como un Longines,
 segura, serena y resuelta.
 Desde el alba hasta maitines
 entra y sale por la puerta,
 acuesta a sus querubines,
 se acopla entre dos cojines
 y cae al final medio muerta.
 

 Fuerte como una palmera
 que ante el viento no cimbrea,
 lozana cual primavera
 y seca que no me veas.
 Noble, educada y sincera,
 una amiga verdadera
 que ojalá siempre lo sea.
 

 Dispuesta siempre pa' todo,
 curiosa como un chiquillo.
 Si hay que quitar el lodo
 se mete hasta los tobillos,
 se remanga hasta los codos,
 y como al bueno de Frodo
 no se le caen los anillos.
 

 Siempre es un lujo verte
 y junto a tu lado posar.
 A ver… ¡Deja que lo acierte!
 ¡De nuevo al rincón de pensar!
 Ser tu amigo es una suerte,
 y fue un placer conocerte,
 gracias por todo, Pilar.
 

A ANTONIO LOVERA (pacto entre caballeros)

 Ya en este segundo acto,
 te haré un poema sincero.
 Yo siempre cumplo un pacto
 cuando es entre caballeros.
 

 Si dentro de muchos años
 la vida me pasa en escenas,
 habrá pocas, no te miento,
 que habrán valido la pena:
 
 Los besos que llevan cariño,
 los abrazos que nos dimos,
 las sonrisas de mis niños,
 los vinos que nos bebimos.
 
 Y en lo hondo del corazón,
 una diapositiva al fin...
 a recaudo, en una esquina:
 
 cantando aquella canción
 dos amigos con bombín
 viendo a Joaquin Sabina.