A Marcos Evangelista, el tito Marcos

El día que lo conocí 
venía por la acera andando,
me dijo ¿preguntas por mí?
yo soy el patrón aquí
y me llamo el tito Marcos,

cojeaba cuando andaba
pero venía sonriendo,
parecía que silbaba
como en aquella balada
con Pedro Navaja viniendo,

creo que nació en Santa Fe,
allá donde Santo Domingo,
y allí lo vieron crecer,
hasta que una mujer
fue allí a montar un chiringo,

ella volvió para Europa
a procurarse dineros,
él fue buscando la tropa
para dar platos y copas
y le dijo aquí te espero,

luego fue lo de la pierna
cuando vino el más pequeño,
y cerraron la taberna
y aunque la vida es eterna
vinieron por otro sueño,

siempre ha sido El Padrino
en Da Bruno y Pappardella,
teniendo claro el camino,
educando a tres bambinos
y atendiendo a Raffaella,

y hoy tiene en una esquina
el sueño de adolescente,
donde juega con la harina,
y sobre una masa fina
hace una pizza crujiente,

y detrás de una vitrina
un muchacho sonriente.














A Manu Sánchez, con dos huevos

A MANU SANCHEZ
Me cuentan que andas chungo
y que te ha pillado el bicho,
que la vida dando tumbos
te ha cogido en gayumbos,
eso es lo que me han dicho,

yo, Manu, no me preocupo,
más lo siento por el cáncer,
que es tonto y que nunca supo
que hay excedentes de cupo
por su arte y por su aje,

A veces nos ponen a prueba
pa que de nuevo salgamos,
y eso es lo que te llevas,
así que nada, colega,
ya mismo estás dando de mano,

he comprado dos entradas
para verte entre el gentío,
te espero sentado en grada
un Uber ya llega en nada
a ese Virgen del Rocío.

A Lola Avisbal, o Málaga en Madrid.

Hace meses, el azar,
me llevó entre Sol y Parla,
donde me iban a enseñar
el arte de dominar
herramientas para usarlas,
tratar con quien debe mandar
y conseguir ayudarla,
mas no había arena del mar
y no podía pisarla,

Lola no era alumna mía,
la recuerdo con coleta,
te decía ¡buenos días!
cuando andaba pizpireta
y en el centro se ponía
intentando estarse quieta,
y con el frío que yo tenía
te traía toa la alegría
que había en la Malagueta,

yo no le hago este poema
porque yo le deba nada,
sino por ser gente buena
que ayuda a la gente tocada,

a veces subiendo el peldaño,
voy de nuevo y me resbalo,
y me dijo ¡no te engaño,
mañana es tu cumpleaños,
voy a moverte un regalo!