A SpiderÓrfilo, de nuevo (desde Juanar)

Cada mañana se pone
su traje de hombre araña,
se levanta y se repone,
(en la mochila mil dones,
en el rostro una legaña),

se enfrenta a un nuevo día
y se lo come por cachos,
no puede perder la alegría
así que se ajusta los machos,
disfrutando en compañía 
de su Zenia y de su Nacho,

y a pesar de la condena
y a pesar del oleaje,
a pesar de que le queman
dos gotas el maquillaje,
al final la vida es buena
y seguro que te entrega
más tiempo y más equipaje,
siempre rellena de arena
el reloj de más viajes
de quien cada día entrena
y al ver que el reloj suena
se pone de nuevo su traje.

A Claudia, 19º (entre el Metro y Cercanías)

Siempre tuvo todo claro
se hizo madura a la fuerza,
para vivir con descaro
y darnos a todos amparo
con perspicaz sutileza,

pasea en su nueva etapa
entre Sol y la Gran Vía,
¡papá no me des la chapa
que si sigues se me escapa
el metro o el cercanías!

se levanta amodorrada
y toma pan con tomate,
y no duerme casi nada
por estar emocionada
si hoy tuviera un debate,
pues le gusta ir preparada
da igual el tema que trate,

quiere a todos sus amigos,
tiene un trato campechano,
pero justo en el ombligo
tiene un cariño consigo
reservado pa´ su hermano,

es bueno que haya relevo
que a los viejos nos renueven,
recuerda que esto es un juego
donde todos somos legos,
... y hoy te caen diecinueve.

Boda de Rocío y Juanchu

… lo de segundas veces
nunca valieron la pena,
se ha demostrado con creces
que depende de los peces
más que de la pecera,

Juanchu y Rocío se casan,
y la verdad, ya era hora:
(En un cole de una plaza
una niña se disfraza,
entre profes y tutoras,
se hace una herida rasa
y aparece una doctora,
y de un maletín con asas
con esparadrapo y gasas, 
el tiempo, que raudo pasa,
trajo el amor sin demora),

qué suerte que tuvo él,
un manitas cascarrabias,
que entre martillo y pincel
supo encontrar la mujer
que soñaba en sus plegarias,
y que a Abril la supo ver
como amiga necesaria,

y ella a este cocinillas,
que hizo de Marta su hija,
y estudiaba sus cuartillas
sin moverse de la silla
y ahora tiene plaza fija,

… ella tuvo la suerte 
de crecer en libertad,
por un padre bueno y fuerte
que hasta el día de su muerte
supo enseñarla a volar,

… él, la de una madre lista,
que un día le dijo a Rocío:
con un poquito de vista,
si el Juanchu no se despista,
tenemos boda y gentío,

hoy hay dos niñas felices,
dos padres y un ¡Sí, quiero!
que van a comer perdices,
que curaron cicatrices,
y que empezaron de cero,

… lo de segundas veces
nunca valieron la pena,
lo aprendes cuando envejeces,
y cuando un día amaneces
con los versos de un poema.