A Raúl León, o el orgullo de Chillida.

Algunos vemos versos 
donde otros no ven nada,
no hay nada especial en eso,
... a veces el Universo
te obsequia desde la grada,

y hay quien es obsequiado
con la magia de hacer trazos,
se sientan ensimismados
con su lápiz ya gastado
y este mundo ya ajado
lo mejoran de un plumazo,

Raúl es de estos que hablo,
un tipo que vive pintando,
te hace un mural o un retablo
como yo ensarto vocablos,

pa´ver el Peine del Viento,
si no pudieras viajar,
vete a Norte, no te miento,
un bar que hay junto al mar,
verás allí su talento,
coge birra y un asiento
y casi podrás pasear,
pensando que en un momento
el agua te va a salpicar.








A David López Saavedra, o cuando el viejo trabajó dos veces

Cuentan que hay en el cielo
quien se encarga de los dones,
... y así unos tienen pelo,
otros son fríos como el hielo,
hay quien va de altos vuelos
y hay quien toca los cojones,

y dicen que hay un anciano
encargao de las sonrisas,
al que llaman el Decano,
siempre fumando habanos
con una papela que plisa,

cuando deja de fumar,
cada tres o cuatro años,
se pone a seleccionar
alguien a quien donar
una sonrisa sin par
este empleado tacaño,

y cuentan que solo una vez
ha habido un doble acertante,
un tipo sin un doblez
y una niña en su niñez
de los que hay escasez
y que vienen de Cervantes.




A Juan Padilla, el torero de Fuentenueva

... apellido de torero,
sonrisa de mozo espadas,
nunca está en el burladero,
suele buscarse dineros
currando de forma honrada,

lo mismo va al aeropuerto
en una Mercedes Vito,
que con sus manos de experto
un sand wedge te ha recubierto,
y ya lo tienes envuelto y
con varilla de grafito,

no sabes por dónde anda,
nunca te pone una pega,
va corriendo por la banda
más pancho que Kung Fu Panda;
pero el tipo siempre llega,

siempre un auricular
lleva pegado a su oreja,
creo que sabe torear,
y que lo van a sacar
a hombros entre las rejas,
y al final le van a dar
el rabo y las dos orejas.