Llega sobre las cuatro,
y llena el bar con su arte,
y a la hora que da el flato
ya ha tocado a rebato
dispuesto a agasajarte,
vino de tierras pacenses
o lo echaron (nadie sabe),
y antes que te lo pienses
saca un Fireball sin suspense
y ya te ha puesto el jarabe,
controla toda la barra,
las mesas afuera del bar,
ha llenao todas las jarras,
ha servido a las cigarras
y te ha dado de yantar,
este bar está de moda
y lo merece, con honra,
por un dueño que es un yoda,
una chica encantadora
y un escudero a la sombra.
Algunos vemos versos
donde otros no ven nada,
no hay nada especial en eso,
... a veces el Universo
te obsequia desde la grada,
y hay quien es obsequiado
con la magia de hacer trazos,
se sientan ensimismados
con su lápiz ya gastado
y este mundo ya ajado
lo mejoran de un plumazo,
Raúl es de estos que hablo,
un tipo que vive pintando,
te hace un mural o un retablo
como yo ensarto vocablos,
pa´ver el Peine del Viento,
si no pudieras viajar,
vete a Norte, no te miento,
un bar que hay junto al mar,
verás allí su talento,
coge birra y un asiento
y casi podrás pasear,
pensando que en un momento
el agua te va a salpicar.
Cuentan que hay en el cielo
quien se encarga de los dones,
... y así unos tienen pelo,
otros son fríos como el hielo,
hay quien va de altos vuelos
y hay quien toca los cojones,
y dicen que hay un anciano
encargao de las sonrisas,
al que llaman el Decano,
siempre fumando habanos
con una papela que plisa,
cuando deja de fumar,
cada tres o cuatro años,
se pone a seleccionar
alguien a quien donar
una sonrisa sin par
este empleado tacaño,
y cuentan que solo una vez
ha habido un doble acertante,
un tipo sin un doblez
y una niña en su niñez
de los que hay escasez
y que vienen de Cervantes.