Placid Man

Este era un tipo paciente 
con barba de varias semanas,
que a resguardo del relente,
mientras busca algo decente,
las nóminas de la gente
iba archivando sin ganas.

Y Plácido diariamente,
mientras las musas le llaman,
su curro espera paciente
y por no mirar al de enfrente
se asoma por la ventana.

Su Rita, su Pozuelo,
Miguel Márquez, Tajo Negro,
y una fundita con hielo
pa´ que el guiri suba el cerro,
cuidando con mucho desvelo
de que no haya ningún yerro,
y justo debajo del cielo
tres amigos con un perro.


A Sandra y Juan ( et Noa )

Era una de aquellas parejas
pululando en el ambiente;
hay cosas que no son viejas,
sino más bien son de siempre,

Él era hijo de artista,
un Lenny Kravitz sin fama
cocinando a los turistas
siete días a la semana,

Ella vendía mobiliario
y a ratitos, de estraperlo,
accesorios pa´ diario
por sacarse un sobresueldo,

Tenían una niña despierta
que era todo un encanto,
hablaba las lenguas muertas,
otros idiomas a espuertas
y escribía en esperanto.

Era una de aquellas parejas
pululando en el ambiente.
... Si quieres la moraleja
que ellos mismos te la cuenten.

A Marina Jiménez Camarena ( o dónde meto yo ahora los cupones del Burger King )

Siempre me dio su cariño,
y de forma decidida
su amistad a raudales,

Desde los tiempos de niño
en que colaba a escondidas
mis anuncios especiales,

Me daba la bronca y un guiño,
ella que era tan temida
por todos los comerciales


Reza un aforismo
que nunca en el mismo Río
nunca nadie se baña

Marina lleva en el mismo
desde que Adán era un crío
si la mente no me engaña


Siempre me dio un café
escuchando mis problemas,
yo hoy cuatro ripios junté
e intenté hacer un poema
... a esta altruista mujer
que me salvó de la quema.

Es lo que puedo ofrecer,
Marina Jiménez Camarena.