A Jorge Morales Fenoll (estoy seguro que el segundo es falso)

Tenía unas gafas colgando
que no le servían de nada,
y solo de cuando en cuando,
cuando ya iba tropezando,
algún día las limpiaba.

Tenía cara de currante,
y hablaba siempre por dos,
y pinta de quien tuvo antes
cicatrices importantes
de un tiempo que fue peor.

Hoy tiene una hija enfermera
en las Islas Afortunadas,
y una sonrisa sincera...,
seis duros en la cartera
y una oficina montada.

Hoy ya come a mesa puesta
pegadito a un espigón,
en un chiringo que hay cerca,
muy cerca del Costa del Sol,
y si una tarde de estas
tú tienes ganas de fiesta,
en una hamaca modesta
bajando la barra, a la diestra
... habita en su casa 2.

A Juanma Díaz Mancera (o el vikingo tranquilo)

Lo conocí en las Cashkeeper
una mañana de un día,
era el que daba palique
cuando había alguna avería,

Tiene la Biblia en un brazo
o el Señor de los Anillos,
en un tatuaje que a plazos
con tinta de varios retazos
le hicieron con mucho estilo,

Tiene dos perros grandes
en los que gasta su sueldo,
... una sonrisa hilarante
y un pelo espeso y tirante
que ya quisiera yo tenerlo,

Con pinta de segurata
de los de la puerta de un bingo
o de esos extras que matan
en la serie de Vikingos,
nunca vi una fe de erratas
mientras llevaba el chiringo,

Hoy toma nuevos caminos
y el descanso del guerrero.
Si vas a comprar un vino
... aquí tienes un amigo.
¡Mucha suerte, compañero!




A Hugo, 15 años (o vino el destino a zafarme)

Mi padre apenas conocí,
tuve hermanas, mas no hermano.
No es esta cuestión baladí
... por mucho que le pedí
a todos los Reyes Magos,
pues añoro el pedigrí
de un compañero de mano.

Amigos hay más de dos;
pero eso es otra cosa:
Te pegan un achuchón,
te coges un colocón
y a otra cosa mariposa.
Los que no son del montón,
... eso si que es afición
y me aplauden la función
si yo toreo de oro y rosa.


Y un buen día nació Hugo,
cuando estaba hecho a la idea
de quedarme en el felpudo
en un invierno bien duro
con un frío que no me veas.

Y es que a veces esta vida
aunque tú no lo mereces,
a mitad de la partida
te recompensa con creces.

Amigo de sus amigos,
generoso y responsable,
te abraza como un abrigo,
práctico por castigo...
cual archivo descargable.

Y todo el cariño que un día
mi padre no pudo darme,
y mucho más todavía...
ha venido a compensarme,
y hoy lo veo con alegría
crecer y verlo pasarme:
Se me agarra al alma mía 
y Hugo es carne de mi carne.
Raro es que no me sonría,
raro es que no me desarme.

Y de aquello que pedía...
vino el destino a zafarme.