A José Ignacio Lores (él con chaqueta y corbata)

Entramos los dos a la vez,
hace hoy veinticinco años,
¡cómo huye el tiempo, pardiez!
Ya no hay pájaros hogaño...

Él con chaqueta y corbata
conjuntado con su "bleisar",
yo con chinos y alpargatas,
como una copia barata
de un traficante de geishas.

Soy José Ignacio, me dijo,
no soy de aquí, soy del Puerto.
Y juntos buscamos cobijo
en un nuevo mundo incierto,
aprendiendo entre entresijos
a ser vendedores expertos.

De un siglo ha pasado un cuarto.
El regenta hoy un estanco
en la ciudad de Gadir.

Yo busco trabajo en los charcos,
y como el más famoso manco
amo el arte de escribir.

Él con chaqueta y corbata
conjuntado con su "bleisar".
Hoy son las bodas de plata
y voy a beberme otra lata
aunque no venga a mi mesa.

Al Maestro («Mala Chuerte»)

Era un puto Peter Pan 
escondido entre volutas. 
Odiaba los test de pensar, 
¡Qué cara tenía el hijoputa!

Un día le llegó su momento
y no fue al lecho de muerte. 
Cogió dos papelas con tiento, 
se hizo un petardo del veinte, 
y mirando fijo al viento... 
hizo un guiño, no te miento, 
miró a San Pedro irredento, 
se cogió los huevos lento,
y le dijo: "¡Mala Chuerte!

Y con un manojo de llaves, 
el otro no tuerce el gesto,
y piensa: ¡Tú si que sabes! 
Te guardo tu sitio, Maestro.

Si te subía en su coche 
para llevarte a tu casa
y te decía: ¿Tienes prisa?

Ves como se va la noche, 
el día siguiente ya pasa
y él sigue con su sonrisa.

Siempre es capaz de liarte 
... este artista que torea.
Su hija Ana es cosa aparte, 
por ella haría lo que sea. 
Nunca un maitre con su arte 
hubo en la Orange Square.

Al Parri, (el último Druida)

Pongamos que era un figura,
pongamos que hablo del Parri. 
Lo mismo oía Sepultura...
que Los Pixies, Kiko o Barry.

Nunca en su puta vida 
nadie lo vio cabreao, 
quizás la mirada perdida, 
quizás un poquito alelao; 
pero era un puto druida 
que ya desde la salida 
tenía medio juego ganao.


Siempre hace lo que toca... 
aunque sea yendo a Santiago, 
y a todos calla las bocas
este puto rey de copas
sin hacer ningún amago.

Escapó del Laberinto
al Minotauro agarrao. 
Mientras haya birra y tinto 
y gane encima el Bilbao 
este gran genio sucinto
va feliz y amodorrao.

Nadie vio un cincuentón
en cuerpo de treintañero.
Si tapas cualquier mechón
y le pones un sombrero...
te encuentras con un Platón
de buena conversación
y figura de torero.

Y hasta el mismo Papa Paco
le ha dicho: ¡Parri, te absuelvo!,
salgo un rato a por tabaco,
ve poniendo mientras vuelvo
unos nachos o unos tacos...,
dos vasos y un José Cuervo.