Poesía empresarial

A Javier Ríos (el «Miusic»), o el gnomo entre los fogones.

Tiene cara de esos gnomos
que siempre dan buenos consejos,
de esos que no sabes cómo
te preguntan ¿plata o plomo?
si fruncen el entrecejo,
de esos que cuando me asomo
siempre salen del espejo,

no recuerdo bien por qué
el "miusic" se le quedó,
supongo por el tupé,
o puede que por los pies
cuando escuchaba su rock,

y hoy, ese gnomo callado,
entre sartenes y blondas
y con el delantal atado,
dicen que lo ha petado
y ha recalado en La Fonda,

y allí por el Santo Cristo,
con cuchara y un perol,
creo que ya lo han visto
bordando un suflé de pisto,
vestido por un modisto,
y bailando Rock & Roll,

chapó por un tipo listo
que nunca fue de farol.







Ponme el sello, salgo un rato (un parón a los 50)

Ponme el sello, salgo un rato,
que me dé un poquito el aire,
voy a atarme los zapatos
o quizás compre tabaco,
ahora vuelvo a por más baile,

voy a parar un poquito
a recobrar el aliento,
a sentir ese fresquito,
ahora vuelvo en un ratito
y otra vez me meto dentro,

si estoy dentro lo doy todo,
entre música y cerveza...

aquí no me dan con los codos,
ahora vuelvo y me acomodo
y retomo con más fuerza.





Cuando uno es de un buen año (A Enrique Teigell, cosecha del 64)

Cuando uno es de buen año,
ya va todo de corrido,
la vida no tiene peldaños,
no hay que hacer ningún apaño,
solo ser como has nacido,

cuando eres de buena cosecha,
y tienes buenos taninos,
en el suelo siempre hay flechas
de las que a izquierda y derecha
suelen marcarte el Camino,

cuando eres de buena añada,
siempre llenas una copa,
pues es una puta gozada,
en esta vida alocada,
quien nada y no esconde la ropa,

si tu año fue excelente,
y no uno de esos insulso,
seguro que un resiliente
dice:¡Quique, sopla fuerte,
y me encantó tu discurso!