Poesía empresarial

Al 2026 (basado en una oración portuguesa)

... querido año nuevo,
no tengo ninguna lista,
no quiero nada de estreno,
pues de todo, mas o menos,
tengo, siendo realista,

te pido que no me quites
y que no te lleves nada,
que vengas y me visites,
estás invitao al convite
pero hay cosas sagradas,

el plato que hay en la mesa,
la sonrisa de mis hijos,
un techo que nos proteja
y esas amistades viejas
que no tienen ni prefijo,

la manta que me calienta,
la gente a la que adoro,
la amistad de mi parienta,
y pon en letra de imprenta
que LA SALUD ANTE TODO,

y ahora que tú comienzas,
seguro no hay quien nos venza,
estamos codo con codo.



A Adrián Sánchez, 28º (o el arte de ordenar las sillas)

Viene desde el pasillo
con dos sobres en la mano,
con la cara de chiquillo,
las manos en los bolsillos
y ganas de irse temprano,

saluda en el mostrador,
siempre charlamos un rato,
y al irse pal comedor
dice: ¡mañana, mejor!,
¿tú que dices, truco o trato?

y así pasaron los meses
y también la temporada,
y llega el final de El Fuerte
hasta que marzo aparece,
y esta noche hay campanadas,

y así, currando a destajo
y abriendo su sacacorchos,
mandará todo al carajo,
cuando termine el trabajo

… pa celebrar veintiocho.

A Daniel Madrid, o Hong Kong Fui parando coches

Llega bajando la cuesta,
lleva su termo en la mano,
con esas gafas mal puestas
que enfocar es una gesta
y un trabajo sobrehumano,
y se pega algunas siestas
que Morfeo le llama hermano,

es el duende de la noche
que siempre busca la chanza,
y nunca pone reproches
cuando se acerca algún coche,
y al final nunca descansa,

creo que el ser segundo dan,
le ayudaría en la entrevista,
y es feliz si tuesta pan,
y el Daily Pocket le dan
pa que corte las aristas,

un figura en la barrera
que hace las noches risueñas,
un tovarich allá afuera,
feliz con unas tijeras
y viendo borracha a la peña.